Calcetines

Publicat a / Publicado en Abrazos

Los calcetines son mi rebelión. También lo es el resto de la ropa que calificaríamos de interior o “de dentro”.

A menudo se entiende que, para un determinado trabajo, para una determinada edad, para una determinada situación, tienes que incorporar una especie de hábito o de uniforme como si fuese tu propia piel y personalidad. Tal vez tiene que ver con los prejuicios que tenemos las personas, heredados de las costumbres y las expresiones culturales.

A veces leo artículos que cuentan cómo la primera impresión que uno recibe de otra persona te condiciona la relación o lo que pensarás de ella, y después te ofrecen una retahíla de consejos para mejorar tu aspecto, presentación, vestuario, expresión facial, tono de voz, maneras… Parece pues que no hay nada que hacer y que obtenemos mucha información por esta vía.

Ahora que ya tengo unos años podría contaros la de veces que me he visto calificada por mi aspecto y también las veces que yo misma he juzgado a los otros por el suyo. De todas estas veces el tiempo ha confirmado algunas y ha desmentido otras. No parece por tanto un criterio fiable, aunque sea inevitable tenerlo en cuenta. También podría explicaros situaciones en que me disfrazado con un determinado aspecto para obtener una cierta predisposición o ventaja.

He de añadir que, antes y ahora, he empleado la ropa que no mostramos a primera vista como una forma de rebelarme. Me he encontrado en una reunión muy seria y con caras largas con unos buenos calcetines de flores y colores vistosos; saberlo, notarlos abrigándome los pies, me ha dado calor, confort y confianza: me ha dejado ser un poco más yo misma y estar más segura de mi criterio.

En estos años he llegado a la libertad de vestirme con más flexibilidad, pero no quiero renunciar a esta forma de conciencia de lo que parecemos y lo que somos que para mí representa llevar unos bonitos y expresivos calcetines.